La industria frente al free access
La industria pornográfica es una de las más grandes, con ingresos anuales estimados en 60 mil millones de dólares y cerca de 250 millones de consumidores.
La implementación de Internet (y la aparición de las web cam pornos) y la disminución de la brecha digital ha democratizado los contenidos que circulan y que, en su gran mayoría, están relacionados con esta industria.
Las web cam porno utilizadas con ese fin se han catapultado como un éxito rotundo. En la actualidad se puede acceder sin tener que abonar un arancel, sin siquiera una subscripción previa, a través de sitios con un funcionamiento similar al de Youtube.
Existen dos posturas para considerar brevemente: la del usuario de la Web cam porno, que puede acceder gratuitamente a charlas eróticas, esto personaliza la interacción y se vuelve mucho más atractivo que un film que, anteriormente, lo limitaba a ser un espectador pasivo. Y, por otro lado, la de la millonaria industria gráfica y fílmica que es ahora quien observa pasivamente cómo parte de sus ingresos se reducen por la indiscutible jerarquía de la Red de Redes.
Ahora bien, existen dos caminos posibles y alternativos: o bien, siguen observando como gran parte de sus capitales se escapan frente a sus ojos, o, por otra parte, pueden modernizarse y aceptar este nuevo reto, esta nueva funcionalidad que el lenguaje de la Web semántica propone y que la web cam porno utiliza.
Cualquiera de las dos opciones no impedirán que el “boom” de las web cam pornos siga creciendo en importancia y notoriedad. Es que se trata de una nueva forma de interacción que llegó para quedarse, haciendo que el consumo de imágenes y videos eróticos se mantenga en constante aumento.