Un trabajo para profesionales del sexo

Florencia era sadomasoquista, tenía una página de webcam porno que ella misma administraba a la vez que trabajaba con otra mujer. Las rutinas que ofrecía eran tan diversas como el costo de las mismas. La pagina de webcam porno tenia además una sección de encuentros y experiencias que eran muy concurrida. Ella pronto tuvo que buscar más empleados ya que la demanda no hacia más que aumentar.

Las rutinas era variadas, podía ella administrar castigo frente a la webcam a otras personas siempre vestida de cuero. Solía darle de nalgadas a una joven que parecía disfrutar con cada golpe. Además le pasaba arneses en el cuello y le ponía una cadena tal cual se usaban para pasear a los perros. En cuatro, Florencia se hacia lamer las botas por joven mientras le propinaba pequeños golpes con un látigo diminuto.

Otra rutina que era muy solicitada por los usuarios de su webcam porno era la lluvia dorada.  Esta consistía en una sesión de bondage y sumisión. Ponía a Raquel, como se llamaba su empleada, unas esposas para luego darle unos golpes en la nalga. Luego introducía un gran consolador en su culo. La hacia sentarse y abrir la boca, en ese momento Florencia le orinaba encima. Trataba de que la boca de Raquel fuera un urinario. Esta rutina era de las mas solicitadas en su pagina de encuentros sexuales y webcam porno.

El negocio marchaba prospero y pronto se dio cuneta que debía conseguir un lugar mas grande. El garaje de su casa ya le quedaba chico. Ella se sentía una `profesional del sexo.

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