Llamando al webcam porno…
Es miércoles, pero todavía es temprano, seguramente ella no entro a trabajar. Espero impaciente, pero el cosquilleo en mi sexo me recuerda que dia es hoy. Siempre me imagino que mi miembro sabe qué día es, y me rio a carcajadas.
La vuelta a casa desde el trabajo es eterna, el embotellamiento no me ayuda y la radio no me calma. ¿Estará ella esperándome? Sé que es su trabajo, ella vive del webcam porno, y lo más probable es que yo sea uno más de los que la llaman; pero algo siempre me dice, por cómo me atiende, como sigue al pie de la letra todas mis instrucciones, que yo soy especial. que no soy uno mas y que ella sabe que soy yo, siempre el mismo
Llego a casa y corro al baño, no quiero estar sucio, como si ella, a través del webcam porno, pudiera oler mi colonia. Salgo de la ducha desnudo y tomo el teléfono, pero me encuentro frente a frente en el espejo conmigo mismo. No soy un veinteañero, pero este cuerpo de hombre cincuentón, no deja de ser apetecible. Menos mal que yo no me dedico al webcam porno, porque no me sentiría seguro, pero ella, ella si sabe que es hermosa, y por eso se siente tan bien exponiéndose frente a mí.
Soy usuario del webcam porno, soltero y enamorado de una argentina que atiende el teléfono del otro lado del océano, espero cada miércoles con ansias el verla, como si fuese un adolescente en primavera. Llama, llama, aparece la imagen….